18 de septiembre de 2010

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA

Medellín 15 de septiembre de 2010

“…en busca de una vida mejor,

en camino hacia otros parajes

donde el optimismo esté más fundado

y la racionalidad sea más plural,

y donde finalmente,

el conocimiento vuelva a ser una aventura encantada.”

Boaventura de Sousa Santos

Comunicado a la Opinión Pública en General

Nuevamente algunos ecos inconformes recorren los pasillos de la Universidad. Sus voces parecen hundirse entre la marea de normalidad y la masa homogénea que habita todos los días la llamada Alma Mater. La Madre Nutricia lentamente se ha ido constriñendo y al interior de sus pasillos la estandarización es el común denominador o la constante que anula la disidencia con el discurso de la masa en concordato.

El ethos de la Universidad es generar conocimientos en medio de una diversidad de ideas, que hacen de sus aulas territorios de debate, confrontación y crisis desde la palabra, aún más cuando ésta como institución se enmarca en la figura de lo público, es decir, cuando su funcionamiento depende de los recursos recaudados a la sociedad por los poderes públicos mediante los impuestos. Sin embargo, año tras año el espacio de lo público se reduce como resultado de la imposición del modelo ideológico neoliberal y, entonces, pequeñas medidas cierran de a poco el pensamiento libre y lo circunscriben al pensamiento único, el cual para nuestra época debe obedecer a la productividad y el consumismo, columnas de nuestra sociedad.

Una de estas medidas, más desde lo simbólico, es la actual Tarjeta de Identificación Personal (TIP). Ella misma no es el problema, de hecho muchos opinamos que como proceso de recarnetización es válido no obstante, a destiempo y si tenemos en cuenta que hay mayores urgencias en qué dedicar los recursos universitarios-, sino lo que tras ella se ha implementado, y no es más que la reducción de lo público, el cierre de la Universidad y sus espacios colectivos a la ciudadanía en general, con la excusa superficial y ramplona de que al interior hay problemas de seguridad.

Esto no significa que no consideremos, como estudiantes comprometidos con la universidad pública, que el expendio de drogas dentro del campus a cargo de estructuras criminales es un grave problema. Pensamos y coincidimos con muchas instancias en que la universidad no es el albergue de jíbaros ni ladrones. Sin embargo, rechazamos que esta problemática de ciudad sea atendida de la misma manera que lo hacen en barrios -donde, vale la pena decirlo, no se ha dado solución al problema- implementando políticas represivas, propias de un país en el cual la guerra es la principal política de Estado y la seguridadsu arma.

La universidad es la encargada de preparar “…a personas con altas calidades académicas y profesionales: individuos autónomos, conocedores de los principios éticos, responsables de sus actosde libre ejercicio del juicio y de la crítica, de liderar el cambio social, comprometidos con el conocimiento y con la solución de los problemas regionales y nacionales, con visión universal[1]. Sin embargo, cada vez que hacemos uso real de estos principios, la masa homogénea, la sociedad normalizante, convierte a la minoría, esa que entorpece el funcionamiento de la Universidad, en grupúsculos de saboteadores, revoltosos y desocupados. Nos preguntamos entonces, ¿es la Universidad un centro de ideas y pensamiento o una fábrica de entes que debe ser intervenida cuando la producción se paraliza? Y, por ende, ¿para solucionar los problemas que en ella se presentan la herramienta es la militarización de su entorno, así como la vida de quienes la habitamos?

Así pues...

Desde estas reflexiones y otras que serán puestas en papel con el transcurso de los días, pensamos que la TIP, como medida de seguridad solo ha generado restricciones a la población, por lo tanto se solicita frenar su exigencia al ingreso de la Universidad ya que esta es en esencia un espacio público.

Y es ahí donde la inconformidad y el disenso hacen su mayor voz. La universidad no sólo enseña desde sus espacios institucionales, las aulas no son el único lugar donde se genera conocimiento, en los pasillos, la biblioteca, las canchas y jardineras, entre conocidos y extraños se da espacio a la construcción de conocimientos en un intercambio intergeneracional -que nos disculparan la manera de decirlo- resulta mágico... Y es de esa forma, en plural, que se construye el conocimiento, sin homogenizaciones o libretos.

En un acto de filantropía, de amor, de hermandad, jóvenes universitarios comparten el poco o mucho conocimiento adquirido, con estudiantes de secundaria que encuentran en estos escenarios la oportunidad para superar los mediocres niveles formativos propios de las instituciones públicas de educación media.

Habitantes de la ciudad asisten a la biblioteca, a los cines clubes, a sus espacios de esparcimiento, a la librería, al museo o, simplemente, a recorrer la Universidad como patrimonio arquitectónico de la ciudad.

...Por esto...

Proponemos:

· Que la TIP se adecué como proceso de re-carnetización para los estudiantes y empleados de la Universidad y se eliminen las restriciones para la ciudadanía.

· La no instalación de sensores y torniquetes para ingresar a la Universidad.

· Concebir la Biblioteca como un espacio público bajo el manifiesto de la Unesco de 1994, donde hayan regulaciones, pero no discriminación o restricción.

· Que frente a la problemática del aeropuerto se haga una campaña de Agitación de Concienciadonde la argumentación sea el camino que busque trasformar las lógicas que genera el aeropuerto. Esta campaña sería liderada por las oficinas estudiantiles y el colectivo de Derechos Humanos, los recursos deberían ser destinados por la Administración, en compromiso con generar espacios que permitan la construcción de una democracia directa.

· Construir una mesa Interinstitucional y Observatorio de Derechos Humanos que aborde la vulneración de derechos civiles y políticos al interior de la Universidad, donde participen estudiantes, profesores, administrativos y ministerio público.

· Que frente a la situación de ventas ambulantes se cree y apoye una asociación de venteros estudiantiles, que vele por el respeto de los derechos laborales de los trabajadores y autoregule las ventas al interior de la Universidad.

Cordialmente:

Proyecto Oficina Estudiantil Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

Oficina de Asuntos Estudiantiles Facultad de Ciencia Política y Derecho.

Oficina Estudiantil Facultad de Ciencias Económicas.

Oficina Estudiantil Ingeniería.

Mesa Amplia Estudiantil Ciudadela Robledo.

Comité Patriótico Universitario.

Colectivos de la Minga Social.

Federación Universitaria Nacional-Comisiones.

Organización Colombiana de Estudiantes

Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios.

Acompaña.

Comité Universitario de Derechos Humanos Gustavo Marulanda.



[1]Estatuto General universitario 1994