18 de septiembre de 2010

COMUNICADO OFAE DERECHO

LA FIEBRE NO ESTÁ EN LAS SÁBANAS



Los hechos a los que nuestra Universidad se ha visto abocada en los últimos días no pueden mirarse aisladamente. La persecución de la que ha sido objeto nuestra Alma Mater, obedece a la presencia de múltiples intereses con epicentro en nuestro claustro y es, la relevancia de ésta –en el esquema de ciudad– lo que suele pasar inadvertido para los universitarios. La imposición de la tarjeta de identificación personal sólo representa una coyuntura tangencial que pone de manifiesto problemas más serios que nos deben llamar a la reflexión.

Con certeza, momentos de mayor crisis han asolado la Universidad, sin que esto significara el ingreso de la fuerza pública al campus; surge entonces la cuestión de por qué ahora ante una problemática interna se da lugar a medidas represivas de mayor intensidad. ¿Qué ha cambiado? Así, la respuesta exige observar lógicas políticas y sociales que apuntarían a entender la Universidad como un filón político, un trofeo para aquel que sea capaz de pacificarla –o mejor, “normalizarla”- Así, la idea de inseguridad y desorden se nos ha ofrecido materializada en una respuesta plástica que pretende identificarnos y librarnos de problemas que no se dan sólo en la Universidad, sino que son el reflejo mismo de una sociedad orientada por la mezquindad.

En esta perspectiva, los estudiantes jugamos un rol pre-asignado en una pugna de poderes que desborda el espacio universitario. Sin embargo, tenemos la opción de no ser simples fichas dentro de un macabro juego de ajedrez, que se juega con nuestra vida, con nuestra educación, con nuestros recursos y con nuestros sueños.

Se debe reflexionar entonces sobre nuestro papel como universitarios y los espacios que habitamos que son la esencia de nuestra condición. Repensar estos espacios supone repensar el vínculo que nos une a la Universidad; éste no puede basarse simplemente en el tránsito por sus instalaciones o cuánto nos puede aportar en un futuro laboral; también supone nuestra formación como sujetos políticos responsables, autónomos, conscientes de aquello que subyace a la problemática. La desnaturalización del espíritu universitario no es sólo producto de la ocupación de la fuerza pública, este proceso incluye además la irresponsabilidad frente a problemáticas más serias que sirven de excusa a estas actuaciones. El abandono de espacios que algún día sirvieron como expresión de independencia, ha ocasionado que estos espacios sirvan a esa lógica, según la cual la “U” es un espacio de orden público.

Por tanto exhortamos a la comunidad universitaria a reflexionar sobre nuestra condición de universitarios, a pensarnos y pensar nuestras acciones y sus consecuencias; invitamos a la universidad en su conjunto, a ejercer lo que nuestra razón de ser manda, la inteligencia como herramienta política; invitamos a los universitarios a recuperar juntos la naturaleza de nuestra Alma, de puertas abiertas a la sociedad y presta al debate.








OFICINA DE ASUNTOS ESTUDIANTILES

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS