21 de septiembre de 2010

Universidad de Antioquia: sin luces en el horizonte

Al interior de la U.de.A ronda la incertidumbre, máxime tras los anuncios del Gobernador de Antioquia de permitir el ingreso de cuerpos de inteligencia al interior del campus.


Mientras se aclara el oscuro panorama que embarga a la Universidad de Antioquia, los estudiantes realizarán este martes 21 de septiembre una jornada simbólica de protesta en la que exigirán la apertura inmediata del claustro universitario, cerrado desde el pasado 15 de septiembre tras los graves incidentes que tuvieron lugar al interior del Alma Mater.

A diferencia de anteriores oportunidades, donde las marchas y las consignas reivindicatorias han marcado la pauta, la del martes será una movilización en la que el cuaderno, el libro, el lápiz y el borrador serán los principales protagonistas.

Desde las 11:00 del día, los estudiantes se congregarán a lo largo de la Avenida Ferrocarril y allí, en los andenes, se aprestarán a recibir clases por espacio de dos horas. De manera improvisada se organizaran por lo menos siete facultades y luego de la cátedra vendrá una jornada artística.

La actividad, que ha sido promovida por un grupo de universitarios a través de la red social Facebook, busca llamar la atención de las directivas universitarias, principalmente del Gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, para que se exploren salidas pacíficas y concertadas a la actual crisis que vive la U.de.A.

“El evento será completamente pacífico. No vamos a bloquear la circulación. Las clases serán dictadas por toda la zona de ferrocarril, habrá carteles indicando el bloque, el aula y la materia que se va a estudiar, será una jornada de estudio y protesta simbólica. Las aulas estarán repartidas en siete grupos. La intención es demostrarle al Gobernador que queremos estudiar, pero no la represión”, señala la convocatoria en Facebook.

Reapertura: en veremos

A esa misma hora, pero en el teatro Camilo Torres de la ciudadela universitaria, el Consejo Académico Universitario y las directivas del Alma Mater sostendrán una reunión en la que concertarán las disposiciones y la hora cero para la reapertura de las puertas del campus, por lo menos para sus más de 43 mil alumnos de pregrado y postgrado.

Aunque se especula que sólo hasta el viernes se reanudarán las actividades académicas, lo que sí es claro, según le ratificó a la Agencia de Prensa IPC el vicerrector general de la U.de.A, Martiniano Jaimes, es que el acceso al personal ajeno al centro universitario más importante de Antioquia, continuará con restricciones. “Mientras no se generen las condiciones para que la comunidad haga buen uso de los espacios de la universidad, continuará restringido el ingreso para quienes no pertenecen directamente a ella”, aseveró Jaimes.

Precisamente este último punto es el que aún divide a profesores, directivas, empleados y estudiantes. Por una parte está la posición de quienes defienden el carácter público de la Universidad, señalando que sus espacios son, como históricamente han sido, para el disfrute no sólo de la comunidad universitaria sino de la sociedad en general.

De hecho, en un comunicado fechado el 17 de septiembre, el movimiento estudiantil reivindica dicha postura afirmando que: “En un acto de filantropía, de amor, de hermandad, jóvenes universitarios comparten el poco o mucho conocimiento adquirido con estudiantes de secundaria que encuentran en estos escenarios la oportunidad para superar los mediocres niveles formativos propios de las instituciones públicas de educación media. Habitantes de la ciudad asisten a la biblioteca, a los cine clubes, a sus espacios de esparcimiento, a la librería, al museo o, simplemente a recorrer la Universidad como patrimonio arquitectónico de la ciudad”.

Para los docentes también es difícil aceptar el hecho que la U.de.A cerrará sus puertas a una sociedad que disfrutaba legal y sanamente de sus instalaciones. “Yo venía trabajando con un grupo de mujeres cabezas de familia y para el 28 de septiembre teníamos un taller en el Museo Universitario. Pero voy a tener que replantear la actividad por toda esta situación y eso me genera la pregunta sobre cuál va a ser el carácter de las actividades de extensión que va a desarrollar de ahora en adelante la Universidad”, sostuvo Sara Yaneth Fernández, vicepresidenta de la Asociación de Profesores de la U.de.A (Asoproduea).

Pero, de otro lado, está la tensión generada por la presencia de grupos criminales al interior de la ciudadela universitaria y ajenos a la academia, quienes mediante presiones violentas, se han apoderado de amplios espacios para desarrollar actividades ilícitas como el expendio de estupefacientes, el cobro de vacunas a vendedores ambulantes e incluso, la comisión de hurtos a las dependencias administrativas.

Prueba de ello han sido las agresiones a estudiantes y visitantes cometidas por parte de “jíbaros” en la unidad deportiva, conocida como el “aeropuerto”, sólo por el hecho de no ser consumidores. Testimonios recogidos por la Agencia de Prensa IPC dan cuenta de cómo el “aeropuerto” se había convertido en un territorio vedado para aquellos ajenos al consumo de estupefacientes, pagando caro, en no pocas ocasiones, su osadía de quebrantar las leyes y los límites impuestos por los traficantes.

“Yo hacía deporte en el ‘aeropuerto’ y dejé de ir por el ambiente tan pesado. Allá la droga se vendía al aire libre. Había ‘pintas’ que uno sabe que no son de la Universidad haciendo rondas, vigilando, incluso hasta menores de edad que lo reparaban si uno estaba mucho rato por ahí, sin consumir. La droga la entraban en carros y ahí sí no habían controles”, dijo una fuente consultada por la Agencia de Prensa IPC.

Autonomía en juego

Aún no se sabe con certeza cuándo se abrirán las puertas de la Universidad ni cómo se permitirá el ingreso de los visitantes al Alma Mater.

Todo parece indicar que el problema de seguridad es más complejo de lo que se piensa. Y es que, ¿Cómo enfrentar un problema en el que, al parecer, miembros de la Policía Nacional estarían involucrados con los expendedores de droga que delinquen al interior de la ciudadela universitaria?

Así se lo declaró un estudiante, que pidió reserva de su nombre, a la Agencia de Prensa IPC: “En lo que va corrido del año se han encontrado más de ocho muchachos con sobredosis de heroína. Por eso es que los baños de algunas facultades tienen vigilantes adentro, hasta los de mujeres. Yo personalmente ayudé a llevar a una muchacha con sobredosis a enfermería hace como cuatro meses. Luego, hablando con ella, me manifestó que unos policías, de los que se hacen en las porterías, le habían regalado la dosis”.

La misma versión fue ventilada en la reunión sostenida el pasado 17 de septiembre en el Teatro Camilo Torres entre el Consejo Académico y las directivas universitarias. Allí, durante el desarrollo del encuentro, un docente manifestó públicamente se revisara la actuación de algunos miembros de la Policía Nacional pues tenía serios indicios de cómo éstos “venían suministrando dosis de heroína a los estudiantes”.

Así las cosas, queda la pregunta si la implementación de la nueva Tarjeta Integrada Personal (TIP), que a la postre se convirtió en el “florero de Llorente”, logrará erradicar unos males enquistados en la historia de la U.de.A y que ya hicieron “metástasis”.

Todos los estamentos universitarios coinciden en afirmar que la discusión va mucho más allá, pues sobre la TIP existe el suficiente consenso y aprobación y así lo han hecho saber en sendos comunicados publicados el pasado viernes 17 de septiembre tanto Asoproudea como los integrantes del movimiento estudiantil.

Lo que está en juego, según advirtieron fuentes consultadas por la Agencia de Prensa IPC, es la capacidad de la comunidad universitaria para autorregularse, autogobernarse y así hacerle frente a fenómenos tan complejos como la criminalidad, situación que ni siquiera las autoridades municipales han podido frenar en los barrios de la ciudad.

Para el Vicerrector de la U.de.A, la orden impartida por el Gobernador de Antioquia autorizando el ingreso de la fuerza pública al claustro universitario, es una muestra fehaciente que la llamada autonomía universitaria entró en crisis. “Nosotros lo veníamos advirtiendo: si no nos autorregulamos, nos van a regular de afuera y eso fue lo que pasó”, añadió el Directivo.

Sin embargo, integrantes del movimiento estudiantil señalaron que, tras el pretexto de la seguridad, se quiere acallar toda iniciativa de deliberación crítica frente a políticas que atentan contra la universidad pública y así, profundizar el proceso de privatización que, dicen, viene aquejando a la U.de.A.

“Los estudiantes estamos en desacuerdo con el expendio de drogas al interior de la Universidad, pero no compartimos que se tomen medidas de fuerza como en los barrios de Medellín, donde se ha demostrado de lejos que no han servido. ¿Por qué no hacemos tomas pacíficas del ‘aeropuerto’, cómo se lo hemos propuesto al Rector? ¿Qué pasa con la Policía que no ha sido capaz de controlar el ingreso de drogas, puesto que todo eso viene de afuera?”, señalaron integrantes del Colectivo de Derechos Humanos “Gustavo Marulanda”, integrado por estudiantes de la U.de.A.

Por su parte, para la Vicepresidenta de Asoproudea, es necesario que toda la comunidad universitaria debata cuál es la universidad que necesita el departamento y cuáles van a ser las garantías para alcanzar dicho ideal:

“El asunto de la seguridad requiere otro análisis. No se puede ligar con el tema de la TIP pues la verdad es una minoría la que se opone a ella. Aquí lo que se está discutiendo son dos visiones de universidad: la que investiga, la que promueve ciencia y la otra: la de los vendedores ambulantes, la de las protestas. Tenemos que definir cuál es la universidad que se va a abrir y cómo se van a enfrentar problemas realmente serios, como la precarización laboral y las reformas que se vienen para las universidades públicas”, sentenció la docente.