4 de noviembre de 2010

LA ANTIDEMOCRACIA CAMPEA EN LA UNIVERSIDAD


La Universidad de Antioquia aún no se estabiliza


Por Juan Diego Restrepo E. *

Juan Diego Restrepo es periodista y docente universitario.

OPINIÓN
Pero esta vez las autoridades no pueden
excusar sus decisiones en presiones estudiantiles
motivadas por "actores externos".
La expulsión del director de la SIU, Jorge Mario Panesso,
todavía no tiene explicación.


Miércoles 3 Noviembre 2010

La Universidad de Antioquia aún no se estabiliza. Luego de su reapertura el pasado 11 de octubre tras un cierre de 20 días, motivado por el rechazo de un sector estudiantil a la entrada en vigencia de la Tarjeta Integrada Personal (TIP), el sosiego que tanto ha buscado la comunidad universitaria no se logra consolidar. Esta vez no es por cuenta de ‘jíbaros’, vendedores ambulantes, atracadores, “tirapiedras” o grupos insurgentes, sino por decisiones administrativas que alteraron la calma de docentes e investigadores integrados a la Sede de Investigación Universitaria (SIU).

Se trata de la declaratoria de insubsistencia del director científico de la SIU, doctor en ingeniería Jorge Mario Panesso, quien desempeñó ese cargo desde el 18 de agosto de 2007 y por disposiciones internas debería hacerlo hasta el 18 de agosto de 2011. No obstante, fue despedido sin mayores explicaciones a través de la Resolución 31215 del 29 de octubre de 2010, firmada por el rector Alberto Uribe Correa.

Uno de los aspectos que más llama la atención en este nuevo episodio de intranquilidad académica de la Universidad de Antioquia es la manera cómo el doctor Panesso fue separado de su cargo: la resolución rectoral fue remitida a las 6:05 de la tarde del viernes 29 al fax de la administración de la SIU por la secretaria del Secretario General de la Universidad, hora en la que ya habían acabado la jornada laboral.

De la decisión se enteraron los investigadores adscritos a la SIU el pasado domingo 31, cuando el doctor Panesso, ya como ex director, remitió a través del correo electrónico un mensaje citándolos a una reunión extraordinaria el martes 2 de noviembre a las 2 de la tarde. El motivo no era otro que congregar a los científicos para despedirse: “Desde la temprana infancia en mi hogar aprendí elementales normas de urbanidad las cuales he observado toda la vida y las cuales incluyen entre otras, saludar, despedirse y dar las gracias”.

La comunicación tomó por sorpresa a más de un científico, quienes expresaron su inquietud porque no fueron consultados sobre un asunto que también les competía a ellos. Una de las investigadoras le remitió un mensaje vía electrónica al Vicerrector Académico, de quien depende directamente el cargo de Director Científico de la SIU, señalando que “habría sido democrático hacer una consulta a los investigadores, pues realmente es importante para nosotros residiendo en este edificio y trabajando por una filosofía de emprendimiento, innovación, internacionalización… poder participar y ayudar a resolver las dificultades. El doctor Panesso ha hecho una buena labor y resulta sorpresiva esta decisión, y extraño que nosotros estemos salidos de contexto”.

Durante los días de cierre y en busca de alternativas para abrir la ciudadela bajo condiciones claras, la Rectoría hizo una consulta por Internet entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre pasados a toda la comunidad universitaria. En esa ocasión se plantearon cuatro preguntas y justamente la cuarta decía así: “¿Está usted de acuerdo y se compromete con el respeto por los principios de libertad de expresión, de cátedra, de investigación, de enseñanza y de aprendizaje, rechazando todas las formas que impliquen su trasgresión?”. Del total de las personas que respondieron la consulta, 33.982 personas, es decir, el 99,2% respondieron que sí. No obstante, la manera como fue despedido el doctor Panesso estaría evidenciando que las mismas directivas del Alma Mater rompieron ese compromiso.

Lo alcanzado por el doctor Panesso durante su periodo de gestión es incuestionable. Para destacar, el conjunto de alianzas realizadas con diversas organizaciones académicas y empresariales colombianas y extranjeras. Entre ellas la obtención para la SIU de la sede del Centro Nacional de Secuenciación Genómica, a través de un convenio celebrado entre Colciencias, Productos Roche S.A y la Universidad de Antioquia. Se trata de un proyecto único en su género en Colombia que, según científicos con los que hablé al respecto, proyectará trabajos en las áreas de la Secuenciación Genómica, la Bioinformática y la Biología Computacional en nuestro país, todas apoyadas con tecnologías de punta de gran potencial hacia el futuro. De hecho, ya hay logros concretos. Hace poco un grupo de investigadores de la SIU adscritos a este proyecto logró secuenciar los dos primeros genomas de seres vivientes de Colombia, la Mycobateria Tuberculosis de gran importancia para el estudio de dicha enfermedad, y una Cianobacteria propia existente en formaciones lacustres de los páramos colombianos.

Y es que la SIU es un centro de conocimiento esencial para la universidad y el país. Las cifras del año 2010 así lo demuestran: 36 grupos de investigación; 759 investigadores, entre docentes, investigadores asociados y estudiantes investigadores; 205 proyectos administrados durante el año; y un presupuesto de proyectos cercano a los 58 mil millones de pesos. Este solo indicador muestra lo que podrían estar disputándose los grupos de poder enquistados en el Alma Mater que, de manera soterrada, evitan que la institución marche por los caminos de la excelencia.

En su carta de despedida Panesso dejó en evidencia las diferencias que tenía con el gobierno universitario: “los logros obtenidos de la SIU no han sido acompañados lamentablemente de manera consecuente y sistemática con el apoyo decidido político, financiero e institucional de las Directivas de la Universidad en los últimos tiempos”. Pese a ello consignó una visión positiva sobre el futuro del Alma Mater: “soy optimista al imaginar que los períodos de crisis y oscurantismo por los cuales deben atravesar necesariamente las instituciones para lograr su madurez y desarrollo, serán los precursores de los períodos de brillo y prosperidad que aquellas mismas instituciones merecen, con la ayuda de la providencia acompañada de los espíritus generosos y de las mentes inteligentes que aún logren sobrevivir en ellas”.

No hay pues tranquilidad y sosiego en la Universidad de Antioquia. Lo paradójico de ello es que las autoridades universitarias no podrán esta vez excusar sus decisiones en presiones estudiantiles motivadas por “actores externos”. Hoy enfrentan una crisis entre sus pares, la que sin duda afectará la consolidación de un mejor ambiente académico y laboral.


* Juan Diego Restrepo es Periodista y docente universitario
Columna de opinión del 3 de noviembre tomado de: Semana.com