10 de julio de 2012

El Compañero "Rollo" rompe su silencio


Hoy lanzó el artículo titulado "Historia del montaje que se inventó el Rector, el Comité Rectoral, la Oficina Jurídica, el Decano de Educación y el profesor Bernardo Arenas para sacarme de la Universidad" sobre los acontecimientos y la persecución política por la cual se le impide matricularse durante 3 semestres.

Nuestro Sistema de Medios expresa su solidaridad haciendo público el escrito en mención.



Historia del montaje que se inventó el Rector, el Comité Rectoral, la Oficina Jurídica, el Decano de Educación y el profesor Bernardo Arenas para sacarme de la Universidad

-El lunes 13 de septiembre de 2.010 se realizaba desde las 2:00 p.m. una asamblea general extraordinaria en la plazoleta Barrientos para rechazar la imposición a la fuerza de la TIP y la militarización de las porterías por el ESMAD.  Un estudiante denunció la realización de un parcial en la facultad de Ingeniería y la asamblea aprobó un mitin para impedirlo.  Unos 200 estudiantes llegamos al salón y en efecto, el profesor BERNARDO ARENAS de Física esta recibiendo un examen, ya que el tiempo del parcial se había acabado.  El profesor se indignó por los gritos del mitin y reaccionó en forma grosera y ofuscada; entonces hubo una fuerte discusión, donde muchos le gritaban que, por respeto a la asamblea, entregara los exámenes, ya sea para destruirlos o para entregárselos al decano de Ingeniería.  Algunos estudiantes del salón defendieron la presentación del examen.  Al momento llegó el decano de Ingeniería, la discusión se calmó, el mitin se retiró y el profesor recibió y se llevó todos los exámenes y los calificó en forma normal.  Todos los miembros del mitin quedamos convencidos de que no había pasado nada.  Pero el profesor presentó luego un informe terrorífico y exagerado de lo sucedido, que fue pretexto para iniciarme un proceso disciplinario y sacarme de la U.

En noviembre, dos meses después, el decano de Educación, orientado por la Oficina Jurídica, me abre solamente a mí un proceso disciplinario por estos hechos.  Como abogado que soy, me sometí al proceso, esperando el buen juicio y la imparcialidad de este señor.  Se recibieron 5 testimonios (tres estudiantes del mitin, una estudiante del salón y el decano de Ingeniería Elkin Libardo Ríos) y la declaración del profesor BERNARDO ARENAS, quien en forma mentirosa afirma que yo era el único estudiante del mitin que le gritaba y que le decía que entregara los parciales para destruirlos o que entregara la mitad para quemarlos (que absurdo, o sea que los demás miembros del mitin se quedaron mudos, ¿y para que iba a quemar la mitad? ¿y que iba a hacer con la otra mitad?); sin embargo reconoce que nadie lo insultó, ni nadie lo agredió física, ni verbalmente, que la exigencia de entregar los exámenes era solo de palabra y que todos los exámenes los recibió en forma personal y los calificó normal.  Los mismos tres investigadores (Wilson Antonio Bolívar, Juan Carlos Muñoz y Miguel Adolfo Velásquez) me decían que ahí no había pasado nada.  Pero a pesar de esto y de los testimonios que contradicen al profesor, como la versión imparcial del decano de Ingeniería, el decano de Educación, cómplice del montaje y asesorado por el director de la Oficina Jurídica, me acusó al final de dos conductas del Reglamento Estudiantil: atentar contra el profesor (¡él mismo Arenas dice que nadie lo agredió ni física, ni verbalmente!) y sabotear el parcial (¡el mismo Arenas dice que el tiempo del examen había terminado, que todos los recibió personalmente y que todos los calificó normal), que por lo anterior mi conducta fue muy grave y en las consideraciones el decano de Educación exagera aún más lo hechos (que intenté arrebatarle los parciales, que hice actos desafiantes, que iba acompañado de una multitud que vociferaba, que puse en peligro la integridad del profesor) y en junio de 2.011 le manda el expediente a su cómplice y aliado, el rector.

En septiembre de 2.011 y días antes de salir el fallo, las directivas llaman a algunos periodistas para lanzar una campaña de desprestigio personal en mi contra, sacando informes injuriosos y calumniosos, como el de Telemedellín, donde me señalan con una flecha y donde afirman que soy un “agitador”, que amenacé a un profesor, que participé en hechos vandálicos y que llevo muchos años en la universidad y por eso no merezco estar en ella.  Al salir el fallo, el rector respalda los mismos argumentos del decano de Educación, ya que no hay diferencias entre ellos por que son los mismos amigos del montaje, y la sanción que me imponen es la inadmisión de matrícula por tres semestres.

En febrero de 2.012 interpongo ante los juzgados penales una acción de tutela donde demostraba todas las irregularidades del proceso disciplinario, tanto en el procedimiento, como en el análisis crítico de las pruebas.  La sentencia de tutela en primera instancia del JUEZ DECIMO PENAL DEL CIRCUITO DE MEDELLIN fue a mi favor y en defensa de la asamblea estudiantil y de los derechos a la protesta estudiantil, manifestando el juez los siguientes argumentos: 1) Que la  autonomía universitaria no implicaba que las directivas eran autónomas para imponer la arbitrariedad y violar la constitución, 2) Que se me violó el debido proceso porque primero practicaron las pruebas y después me acusaron, violando el derecho a la defensa, además dejaron vencer términos establecidos en el reglamento estudiantil y por otras razones jurídicas, 3) Que se me violó el derecho a la igualdad porque era un mitin de 200 estudiantes y entonces debían haber abierto proceso disciplinario contra todos los del mitin, 4) Que no hay conducta típica a sancionar porque no se interrumpió el examen y no se atentó contra el profesor ni física, ni verbalmente.

El rector y los demás directivos implicados en el montaje, furiosos e indignados porque un juez de la república les había cuestionado su poder arbitrario, apelaron el fallo ante el Tribunal Superior de Medellín y en esa apelación acomodaron más las cosas.  En el fallo rectoral el decano y el rector dicen que mi conducta fue agravada porque iba acompañado de una multitud que vociferaba, pero en la apelación dicen que no violaron el derecho a la igualdad porque yo era el único que gritaba y por lo tanto actué solo y me alejé de la decisión de la asamblea (¿y entonces cuál era la multitud que vociferaba?).  Dicen que si se interrumpió el parcial porque el mitin llegó cuando los estudiantes del salón todavía no se habían parado de sus sillas y por lo tanto eso es una interrupción (¡que cosa tan absurda!) y dicen que si se atentó contra el profesor porque él se sintió indignado por mis gritos y mis supuestos actos desafiantes (¡otra vez que cosa tan absurda, porque en cualquier mitin del mundo hay gritos y discusiones y entonces está prohibida la libertad de expresión, o sea, libertad de gritar y mirar enojado!).  Y para mentir y exagerar más los hechos, le dicen al juez que nunca antes un estudiante había intentado arrebatarle los parciales a un profesor (¡el mismo profesor Arenas dice que yo nunca hice un movimiento para quitarle los exámenes y que la petición de entregarlos era solo de palabra!; además en la historia de los mítines han ocurrido muchas cosas peores, como encapuchados que sacan a las personas de clase, bloqueos con sillas, pitos y golpes a las puertas, etc.)

En forma increíble los magistrados de la sala constitucional del tribunal cambiaron todo el criterio del juez y anularon la tutela, argumentando que el juez décimo penal del circuito se extralimitó en sus funciones, que la universidad era autónoma en sus procesos internos y que las directivas me garantizaron los mínimos derechos en el proceso disciplinario.  Como abogado que soy debo acatar el fallo judicial, pero lamento que los tres magistrados no hayan visto o no quisieron ver las evidentes arbitrariedades de las directivas en mi contra.  La decisión de este tribunal salió 15 días antes de las vacaciones de junio y cuando solamente me faltaba el 20% para terminar el semestre en Educación (ya había presentado varios trabajos y exámenes).  Las directivas en forma inmediata me cancelaron la matrícula y en estos momentos volvió a estar vigente la sanción de tres semestres.  En su enfermiza persecución ni siquiera me dejaron terminar el semestreTanto que hablan de tolerancia, democracia, diálogo, y el rector y las directivas no tienen ninguna vergüenza para desplegar  todo su poder represivo contra un estudiante con el fin de hacer un montaje con mentiras para perseguirme y sacarme de la universidad.

Hace más de 30 años no se abría un proceso disciplinario en la U. de A. por hacer mítines e interrumpir clases o exámenes en hora de asamblea (el último fue en 1.979 cuando 9 estudiantes fueron expulsados por liderar un paro en Ingeniería).  ¿Y entonces de ahora en adelante serán perseguidos todos lo mítines que interrumpan clases y parciales?  Y por qué nunca antes lo había hecho el rector desde que asumió el poder en el 2.004?

Los 6 personajes principales de esta persecución y de este montaje son:
ALBERTO URIBE CORREA: rector a quien la Asamblea General de Estudiantes le exige la renuncia por sus políticas autoritarias y represivas y quien me tiene una evidente animadversión, como lo manifiesta en un acta del Consejo Académico de 2.007.
MARTINIANO CONTRERAS: vicerrector general, quien hace las declaraciones a la prensa, me acusa de “agitador” y dijo que llevarían la tutela hasta las últimas instancias (¡su hermano Miguel Contreras es magistrado del Tribunal Superior de Medellín!).
JAIME OMAR CARDONA: director de la Oficina Jurídica, coordina todos los abogados y es quien elaboró toda la farsa y la fachada legal para justificar este montaje en mi contra.
CARLOS SANDOVAL: decano de la facultad de Educación, personaje autoritario y represivo que de maestro y de pedagogo no tiene nada, y quien me manifiesta un claro odio y desprecio personal cuando nos vemos por los corredores de la facultad.
EUFRASIO GUZMAN: director del Instituto de Filosofía y miembro del Comité Rectoral, intelectual de derecha y asesor del rector, quien me ha atacado en varios artículos.
BERNARDO ARENAS: profesor de Física, docente mentiroso que afirma que yo era el único estudiante que le gritaba en un mitin de 200 personas, que yo fui el único que le pedí los exámenes para destruirlos, el único que le pedí la mitad para quemarlos y el único que gritaba que los exámenes había que arrebatárselos (fue hábilmente orientado para que dijera eso y así la investigación disciplinaria solo recayera en mí)

¿Como se podía esperar un juicio imparcial y neutral del rector, el decano y todos ellos si es un montaje entre los mismos amigos, incluyendo al profesor Arenas?  Manifiesto finalmente que yo me someto a este exilio académico, pero le recuerdo a las directivas que yo tengo la TIP de egresado, que seguiré entrando a la U. para continuar en la lucha, que los seguiré denunciando y que ante la persecución y el burdo montaje que se inventaron, pediré la solidaridad de la asamblea estudiantil para denunciar estos hechos.

“Royo”, perseguido político y exiliado académico durante tres semestres, julio de 2.012